EL PODER DE NUESTRAS PALABRAS VISTO DESDE UN MICROSCOPIO


Durante estas pasadas semanas hemos experimentado emociones diversas. Entrar en el detalle de cada una de ellas solo las hará más presentes así que hoy he elegido enfocarme en reconocer que existen, aceptarlas, aprender de ellas y superarlas.


Me alarma leer comentarios y publicaciones de personas que dicen que estos próximos 4 años serán de miseria y escasez y por esto mismo me siento responsable por decirte que no lo creo así.


Alguna vez te has preguntado, ¿porqué siempre me pasa lo mismo? ¿porqué siempre obtengo los resultados que NO quiero? Aquí mi respuesta: Uno de los principios de la programación neurolingüística establece que en lo que nos enfocamos aumenta, se expande, sucede, esto significa que con esa misma energía con la que rechazamos lo que no queremos, estamos provocando que se manifieste en nuestra vida. Por eso estoy convencida de que debemos cambiar el enfoque porque seguramente al cambiarlo, también cambiaremos el resultado.


Si bien es cierto que hay una gran responsabilidad gubernamental, hay un lado que controlamos nosotros y ahí es que se encuentra una gran responsabilidad personal.


No, no voté por el candidato electo. Tampoco estoy a favor de tanto atropello y abuso porque mi causa es el amor, el respeto y la paz. Por esta razón estoy convencida de que nuestro éxito o nuestro fracaso no puede estar en las manos de alguien más, mi éxito o mi fracaso está simple y sencillamente en mis manos.


¿Se vale luchar por nuestros derechos? ¡Claro que sí! ¿Por la justicia social? ¡Definitivamente! Tenemos que fiscalizar y promover la transparencia y la equidad? ¡Absolutamente! No tan solo por nosotros, sino por nuestras futuras generaciones. ¡Yo estoy 300% de acuerdo!


Con lo que no estoy de acuerdo es con que comencemos a creer que ya todo está perdido. Que no hay opciones, que las oportunidades son limitadas o que están disponibles solo para unos pocos; esto es lo que me niego a creer. ¿Sabes por qué? Porque creo en ti, creo en tu talento, en tus habilidades y en tu aportación única para el mundo. El seguir escuchando opiniones y más aun, hacerles caso, solo estará deteniendo nuestro progreso y el hecho de que en efecto alcancemos nuestros objetivos sí o sí.


Dr. Masaru Emoto presentando su libro "Los mensajes ocultos del agua." 2005

Para validar lo que te digo y que esto no sea un hazlo porque yo te lo digo y punto, quiero compartir contigo información que confío te haga sentido. Te cuento que un científico japonés llamado Masaru Emoto hizo un experimento muy interesante en el cual se dio a la tarea de estudiar la forma en la que las gotas de agua reaccionaban a nuestras palabras y emociones.


Lo que hizo en su experimento fue asignarle a determinadas gotas de agua una palabra positiva como por ejemplo amor, cariño, gracias. A otro grupo de gotas les asignó palabras negativas como por ejemplo te odio, déjame, me molestas, entre otras. Después de asignar estas palabras, observó en un microscopio la evolución de los cristales de agua.


Curiosamente, los cristales del agua tratada con palabras positivas mostraban figuras preciosas como diamantes, copos de nieve y perfectamente formados; mientras que las gotas de agua sometidas a palabras con efectos negativos, tenían cristales de formas menos definidas que incluso mostraban mucho desorden.



Ahora te preguntarás, ¿cuál es el punto que te quiero traer con eso? Por aquí voy...

Si tomamos en cuenta que el cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua y que el cerebro se compone de un 70% de materia acuosa, ¿cuáles podrían ser los efectos en nuestro cuerpo y muy especialmente en nuestro cerebro cuando insultamos a alguien o lo sometemos a presión? ¿Qué podría pasar si esto lo hacemos con nosotros mismos? ¿Cómo crees que se manifiestan las moléculas de agua en tu interior cuando recibes una ofensa? ¿Qué crees que ocurre cuando somos nosotros mismos los que nos hablamos como no debemos?


Por otro lado, reflexionemos en el impacto que puede tener en nuestro sistema el utilizar palabras positivas como por ejemplo: amor.

Por esto quiero dejarte saber que es importante estar consciente de cómo le hablamos a otras personas y de cómo nos hablamos a nosotros mismos.


¿Por qué? Porque definitivamente, las palabras no se las lleva el viento, las palabras construyen puentes o muros. Las palabras hacen daño o edifican, restan o suman.



Ahora que tú y yo sabemos las consecuencias de nuestras palabras en otros y en nosotros mismos es momento de que comencemos a hablarnos como se debe. Con amor, con respeto y con optimismo.


Por aquí te dejo un vídeo live que grabé esta semana con un tema relacionado y que me inspiró para escribir esta publicación ::

Siéntete en la confianza de compartir esta información para que más personas puedan comenzar a estar más conscientes de la importancia de nuestras palabras. Si cada uno de nosotros pone su granito de arena, podemos hacer una gran diferencia en nuestros hogares y en el mundo entero.


Recuerda siempre estar consciente de lo que escuchas y de lo que dices porque seguramente tendrá un efecto en tu vida. Vamos a asegurarnos de que lo que provoquemos sea bueno y agradable para cada uno de nosotros.


Te envío un abrazo virtual con mucho cariño,

















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