¡SOLTAR PARA AVANZAR!

Actualizado: jul 8


¡Lista para darle la bienvenida al año 2020!

Definitivamente este no es el blog post con el cual tenía pensado comenzar 2020. De hecho, cuando decidí que mi frase sería ACTITUD 2020, todo lo que me imaginaba era postura, valentía, determinación, firmeza, optimismo, acción masiva y resultados extraordinarios. ¡Qué mucho ha sido probada mi ACTITUD en estos días!


Ciertamente el año nos ha sorprendido en movimiento pero no como me lo hubiese imaginado, este ha sido un movimiento que nos ha sacudido literalmente a todos y no es para menos.


En Puerto Rico estamos pasando por una de las situaciones más críticas desde el Huracán María. Nuestra tierra tembló fuertemente y ha seguido temblando causando que miles de personas decidieran refugiarse porque no se sienten seguros en sus hogar y cientos se quedaran sin una casa donde vivir, sin sus artículos favoritos, sin sus documentos importantes, sin sus memorias tangibles y hasta sin la esperanza de volver a levantarse.

¡Gracias a Jibarito Kaleb por esta hermosa foto!

Desde que comenzó esta situación ha sido inevitable para mí dejar de pensar en ellos. Después de una breve reflexión de mi parte ya sé por qué razón me siento tan conectada; es que yo también lo he perdido todo en un momento de mi vida. Por eso sé cómo se siente cuando piensas que lo tienes todo y de un momento a otro, te quedas con nada. Conozco de primera mano la incertidumbre que se vive ante situaciones similares y es por esa misma razón que me mantengo firme y puedo decir con seguridad que para quien sabe ver más allá, no es el fin, es el comienzo de mejores tiempos.


Esto me recuerda el tan famoso cuento que más o menos dice a sí:


Un maestro paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata, le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando, pudo ver la pobreza del lugar; los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas sucias, rasgadas y sin zapatos, la casa, poco más que un humilde techo de madera.


Se aproximó al señor, (aparentemente padre de familia) y le preguntó: “En este lugar, donde no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen para sobrevivir? El señor respondió: “Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros productos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.”


El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, se despidió y se fue. A mitad de camino, miró a su discípulo y le ordenó: “Busca la vaca, llévala al precipicio que hay cerca de la casa y empújala por el barranco.” El joven, espantado, miró al maestro y le respondió: "Maestro, la vaca es el único medio de subsistencia de aquella familia." El maestro permaneció en silencio y el discípulo cabizbajo fue a cumplir la orden. Empujó la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante todo un año.


Un día, el joven agobiado por la culpa decidió regresar a aquel lugar. Quería confesar a la familia lo que había sucedido, pedirles perdón y ayudarlos. Así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy bonito, árboles floridos, una bonita casa, un carro muy elegante y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia había tenido que vender el terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y fue recibido por un hombre muy simpático.


El joven preguntó por la familia que vivía en ese lugar hace un año. El señor le respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó con el maestro.


Elogió el lugar y le preguntó al señor (dueño de la vaca): “¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?” El señor entusiasmado le respondió: “Nosotros teníamos una vaca que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. El hombre continuó relatándole cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esa vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien.


Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos. Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con ese dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva. Y terminó diciendo: “Así alcanzamos el éxito que puedes ver ahora.”


El estudiante regresó feliz donde su profesor y le agradeció su experiencia. El maestro sonrió, lo abrazó y lo invitó a sentarse para que le contara lo que había aprendido.



REFLEXIÓN:


¿Qué cosas son Vacas? Hay cosas que nos proporcionan algún beneficio inmediato, pero que a largo plazo nos harán ser dependientes de ellas y no nos dejarán avanzar. En la mayoría de las ocasiones son esas mismas cosas las que nos detienen porque estamos cómodos y así vamos limitando nuestro mundo a lo que la "Vaca" nos brinda. Las vacas pueden ser desde un trabajo que no nos motiva pero en el cual seguimos porque "peor es nada” o “es seguro". También las Vacas son actitudes, hábitos, personas, situaciones, desiciones y seguramente hasta nuestros propios pensamientos limitantes.


¿Tienes Vacas en tu vida? ¿Ya comenzaste a identificarlas? ¿Cuáles son?


¿Sabes porqué te pregunto? Por que en el camino al éxito, al cumplimiento de nuestro propósito de vida hay cosas que se deben quedar atrás para que nosotros podamos continuar avanzando livianos y a toda velocidad. Necesitamos entender que hay vacas que tiene un tiempo determinado en nuestras vidas y aun luego de que expire ese tiempo, nos empeñamos en conservar algo que ya no pertenece a nuestra vida, que ya cumplió su propósito. Por eso no hay avance, por que ya no nos aporta, ya no nos sirve, ya expiró. Pienso que hay momentos donde es necesario despejar el camino, crear un nuevo enfoque, recargar nuestra energía y renovamos como las águilas. Dejemos ir todo lo que no podemos controlar y comencemos a provocar los resultados que sí podemos.


Después del caos hay orden, después del dolor hay sanidad, después de la incertidumbre hay esperanza, después de la pérdida hay un mundo de oportunidades ilimitadas lo único que necesitamos hacer es permitirnos verlas.


¿Fácil? ¿Quién dijo que es fácil? Yo lo que digo es que PARA EL QUE CREE, TODO LE ES POSIBLE! ¡SUELTA TUS VACAS! TE IRÁ MEJOR SIN ELLAS, CREEME.


Deseándote siempre lo mejor,














Referencias para adaptar el cuento:

*Profesor Melvin Ruíz: https://myemail.constantcontact.com/A-Degollar-Tu-Vaca.html?soid=1103577314922&aid=3n1oHy9FylU

*Página oficial de Psicología Estratégica: https://psicologia-estrategica.com/la-vaca/




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